Sé valiente. Sé equilibrado.

Éste es mi lema para 2014.
Sinceramente, no he sido muy valiente ni equilibrada estos últimos meses. Tengo tendencia a quedarme estancada en la rutina. Me siento cómoda con las cosas como son y eso me vuelve perezosa. Tomo el camino fácil en lugar de abrazar la aventura. Me quedo en casa en lugar de salir. Hago las cosas como las hice la última vez en lugar de intentar algo nuevo. Pongo excusas para tomar el camino fácil, descansar más o trabajar menos, en lugar de esforzarme para ir más allá o experimentar algo que se salga de mi zona de confort.
Este año quiero elegir más a menudo la opción valiente que la opción cómoda.
También quiero elegir el equilibrio. Mi naturaleza es funcionar en los extremos, pero en 2014, elijo centrarme en la moderación. Un poco es bueno, pero mucho no es necesariamente mejor: quiero tener un poco de muchas cosas buenas en mi vida. Los excesos nunca son tan satisfactorios como creo que serán al principio, así que necesito tener en mente el final al elegir mi camino. Un poco de trabajo, un poco de descanso. Conectarme, desconectarme. Tiempo con otros, tiempo a solas.
Al reflexionar sobre estos objetivos, la frase " sé valiente, sé equilibrado" no deja de rondarme la cabeza. Es pegadiza, lo cual es bueno, porque necesito que se quede grabada en mi cerebro durante mucho tiempo. Sé que no es una decisión que tomaré de una vez por todas el próximo Año Nuevo y que tacharé de mi lista con aire de suficiencia.
Sé valiente y sé equilibrado: este es un principio de vida al que tendré que recurrir una y otra vez. Tendré que tenerlo presente cada vez que me enfrente a una decisión. Después de todo, la vida está determinada por una larga serie de decisiones. Las pequeñas elecciones que tomamos momento a momento y día a día son las que determinan el curso de nuestras vidas y si cumplimos nuestro propósito o dejamos pasar lo que nos han encomendado en este planeta.
¿Quedarse o irse?
¿Probarlo o retirarse?
¿Hacer un poco más o dejarlo mientras estás ganando?
No hay una respuesta correcta o incorrecta a esas preguntas, y por eso es tan difícil responderlas. Pero cuando me siento dividida, puedo recordarme que debo elegir lo que es valiente y equilibrado. Y en los momentos en que no tomo la mejor decisión, puedo relajarme con la confianza de que mi progreso no puede verse interrumpido por un solo momento de debilidad, porque la serie de decisiones que tomo crea un impulso poderoso e imparable que me impulsa a seguir adelante.
Sé valiente, sé equilibrado.
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